Los
vendedores del sector farmacéutico se han visto forzado a evolucionar mucho en
los últimos años. Desde 1980 que empecé a trabajar en este mundo, y
especialmente desde 1985, cuando empecé a dirigir diversos equipos de ventas de
este sector, he ido observando estos cambios que seguramente seguirá
produciéndose en el futuro.
Revisando
estos cambios, se podría definir tres etapas bien distintas, marcadas por
cambios importantes que han dado origen a tres tipos de vendedores:
Etapa
una: los vendedores eran personas bien preparadas comercialmente, con un gran
dominio de las técnicas de ventas, con grandes dotes de relación y
comunicación, que estaban especialmente atentos a las necesidades del cliente.
En la mayoría de los casos eran personas con experiencia comercial que
provenían de otros sectores.
Etapa
dos: los vendedores empiezan a estar científicamente más preparados, hay más
argumentación científica en las relaciones con el cliente, suelen ser
universitarios del área de ciencias bien preparados en las patologías y
tratamientos de las áreas terapéuticas en las que están sus productos. Este
modelo de vendedor empieza a imponerse en las compañías internacionales más
grandes e importantes que tienen en sus carteras productos distintos,
habitualmente innovadores.
Etapa
tres: a los vendedores se les pide un profundo conocimiento del mercado, hacer
análisis de los mismos, buscar oportunidades, segmentar clientes y trabajar con
las redes de influencias. Las
herramientas informáticas pasan a ser parte fundamental del trabajo, las
habilidades en el manejo de las misma es imprescindible. Los vendedores añaden
habilidades de gestión a sus conocimientos científicos y habilidades
comerciales. Esto hace que se añadan postgrados en el área de negocio a los
currículos de los nuevos vendedores.
Estos
cambios han provocado que en cada paso se haya producido una selección,
permaneciendo en las compañías de primer nivel y en los puestos más
interesantes sólo los que se han adecuado a los nuevos tiempos.
¿Por
donde va a ir el futuro?
Aparte
de las habilidades de las que hemos hablado y que se han ido acumulando con el
tiempo, ya empezamos a encontrarnos con una nueva necesidad de imprescindible, el idioma ingles. Es algo que esta
ocurriendo en todas las profesiones, especialmente las de nivel más alto, al
vendedor de la industria farmacéutica le permite la recibir información directa
de las revistas, asistir a los congresos internacionales, y pertenecer grupos
transnacionales que cada día son más habituales en las compañías
multinacionales, especialmente en áreas muy especializadas.
Hoy
en día hay bastantes vendedores que todavía no han superado la etapa tres
(herramientas y habilidades de gestión), la mayoría no están habilitados en los
más mínimo para la cuarta etapa (el conocimiento del inglés), vendedores que
ven como en las reuniones que se están quedando atrás, utilizan torpemente las
herramientas y si se necesita hablar idiomas no están a la altura.
Si
las personas que hoy en día no ponen remedio a estas deficiencias, van a pasar
a no empleables en los próximos cinco o diez años. Si quieren sobrevivir tienen
que mejorar su currículo, tienen que modernizarse.
Algunos
ven esta situación con fatalismo, creen que la empresa es la que tiene la obligación
de cubrirles sus deficiencias, nada más lejos de la realidad, los más
interesados en nuestra mejora somos nosotros mismos, cada uno de nosotros
tenemos que procurarnos nuestra propia mejora, con ayuda de la empresa o sin
ella.
Con el máximo respeto y cariño, dedico este artículo a los que vendedores
de la industria farmacéutica que esperan seguir en la misma muchos
años, esperando que reflexionen sobre la necesidad que puedan tener de ponerse al día, siguiendo lo que su profesión les exige actualmente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario